Efectos personales: Mi hijo, el rockero

La mamá de Dave Grohl, Virginia Hanlon Grohl.

En el entorno de los rock stars, además de fanáticos, novias y mánagers, hay una importante figura: las madres. Un libro recopila la experiencia de varias "mamás del rock". 

Los satélites que orbitan alrededor de las estrellas de rock, al menos en el imaginario colectivo, suelen ser siempre los mismos: mánagers, promotores, fanáticos, colegas, la ocasional pareja y –ya en casos más extremos– dealers, abogados y policías. En esa galaxia queda poco margen para la familia, pero en las biografías ocupan un lugar clave, principalmente las mamás: son ellas las que conocieron la fase previa al estrellato, cuando su hijo o hija mostraba destellos de lo que sería años después. Podría decirse que la influencia que ejercieron las mamás, para bien o para mal, es tan decisiva como esa chica o chico que les rompió el corazón por primera vez.

Como hemos visto en casos como el de Kurt Cobain, haber surgido de una familia disfuncional, con padres separados desde pequeño, sirve para comprender al artista y sus motivaciones. Es movilizador ver en el documental Montage of heck (disponible en Netflix) cómo vagaba Kurt de casa en casa por no encontrarse cómodo ni seguro en ninguna parte. El hogar y el colegio fueron para él espacios hostiles, algo que ayuda a entender los momentos de rabia en muchas canciones de Nirvana.

Fue muy distinta la infancia de uno de sus compañeros de banda, Dave Grohl. Su mamá, Virginia Hanlon Grohl, no sólo fue una docente distinguida que ejerció la profesión durante casi 40 años, sino que también reflexionó mucho sobre el rol de las mamás en el rock. Decidió entrevistar a 18 mujeres que criaron a chicos que luego serían rockeros y así fue como surgió From cradle to stage (“De la cuna al escenario”), un libro que recopila esas charlas. Virginia habló con toda clase de madres: desde las que llevaron una relación conflictiva con sus hijos, como Janis Winehouse, hasta aquellas que tenían una conexión especial con ellos, como Hester Diamond, una coleccionista de arte que estaba encantada con la carrera de su hijo, Mike D (una nota del New York Times de 2008 empieza con la siguiente pregunta: “¿Qué hacés cuando tu mamá de 79 años es más cool que vos, aun cuando sos un Beastie Boy?”).

También hay historias extraordinarias, como la de Mary Weinrib, la mamá de Geddy Lee, bajista de Rush: una sobreviviente al Holocausto que crió a su familia luego de la muerte de su marido. El activismo y la consciencia social del extraordinario guitarrista Tom Morello se explica por la educación de su madre Wendy (de hecho, lo acompañó al funeral de Chris Cornell, que tuvo lugar el fin de semana pasado).  Todas, a su manera, ayudaron a moldear la personalidad de estos músicos, y es bueno escuchar sus versiones de la crianza, algo que este libro –aún sin edición en español– clarifica a través de charlas amenas.

Dave Grohl, haciendo fama de esa buena onda que siempre lo caracteriza, fue el encargado de escribir el prólogo.

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