Los fundamentos del fallo contra Galarza explican cómo mató a Pastorizzo: dos disparos directos al corazón

Nahir Galarza y Fernando Pastorizzo, juntos en una de las pocas fotos que trascendieron de la pareja.

Los jueces sostienen que fue un “plan preordenado” el que gestó Nahir, luego de que Fernando le manifestara que no quería seguir con la relación.

El 3 de julio, Nahir Galarza fue condenada a prisión perpetua por el asesinato de su novio, Fernando Pastorizzo. 

Ayer, las autoridades del Juzgado de Garantías y Transición Nº 1 de Gualeguaychú dieron a conocer los fundamentos del fallo.

Los jueces concluyeron que se trató de un plan "pre ordenado" y ejecutado con frialdad. Según explicaron durante el juicio, la recientemente condenada eligió la estrategia de desvirtuar los hechos con declaraciones confusas y por momentos falsas, precisó Clarín

“Nahir Galarza efectuó citas que fueron desvirtuadas", explicó un juez. "Se ha probado que el arma no la llevaba Fernando Pastorizzo, que la imputada no fue arrojada por aquél por la escalera (…) En la misma línea, está comprobado con las fotografías tomadas de toda la escena, que la moto no zigzagueó, como dijo la imputada, y que al caerse, la moto estaba parada, lo que también pone en crisis los dichos de la encausada”, detalló el fallo. 

En el escrito se destaca también que Nahir Galarza no quiso “pedir ayuda al remisero que pasó por el lugar” y se fue caminando a su casa, “evidenciando un accionar doloso”.

Sobre la existencia de un vínculo entre los jóvenes, los jueces fueron claros: “está probado que la madre de Fernando y los padres de Nahir conocían la relación, que era una relación que llevaba varios años y que, sumado a diversos elementos, da la pauta de estabilidad”.

En tanto, apuntaron que los 104 mil mensajes extraídos por peritos de Twitter y WhatsApp son una clara evidencia de que existía una relación. De hecho, entre los miles de mensajes se detectó “incluso un proyecto en común cuando al perder Nahir un embarazo, Fernando le decía de tener otro hijo”.

Puntualizando sobre lo ocurrido aquella madrugada del crimen, uno de los jueces expresó que “cuando la acusada concurrió a la casa del fallecido la noche del 28 de diciembre, lo hizo en el marco del plan criminal que empezó a elaborar desde que Fernando le dijo que no seguía más con la relación”. 

En el fallo se argumentó que Galarza escogió el escenario ideal para ultimar a Fernando, “un lugar apropiado y luego de haber restaurado la confianza con éste, extrayendo el arma cuando el occiso frena la moto, y disparando a quemarropa sin sospechar la víctima que algo así podía ocurrir; ello fue parte de un plan preordenado, rematando al fallecido en el piso, y destacando que los dos disparos que se efectuaron fueron certeros y directos al corazón”.

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